Desde siempre he sentido una inclinación profunda hacia la espiritualidad y el autoconocimiento. Mi vida me llevó, desde muy joven, a buscar respuestas en distintos grupos espirituales y disciplinas de desarrollo personal. Al principio, todo tenía un sentido de pertenencia, de apoyo y de esperanza. Creía que encontraría el camino a la paz en estos grupos, que las prácticas y los maestros serían la respuesta a mis preguntas. Sin embargo, en ese viaje, también me di cuenta de que, como en cualquier otro ámbito, el mundo espiritual está lleno de personas que, al igual que nosotros, tienen sus propias heridas y limitaciones. Y eso cambia todo. Muchos de los que buscan en la espiritualidad no lo hacen solo por curiosidad; lo hacen desde una necesidad de sanar o encontrar sentido. Esa misma búsqueda puede hacernos más vulnerables y puede llevarnos a idealizar a maestros, métodos o grupos, creyendo que ahí encontraremos la respuesta definitiva. En algunos de estos espacios, he visto cómo se p...