Muchas veces escucho a amigas, compañeras y diferentes mujeres decir frases como: "Me metí en esa relación porque no me amaba", "No me valoraba", "Tenía dependencia emocional". Son frases que suenan a una conclusión lógica, pero que en el fondo llevan una carga de juicio sutil hacia uno mismo. Como si el haber estado en una relación difícil fuera una prueba de falta de amor propio, cuando en realidad la historia es mucho más profunda. Los seres humanos estamos diseñados para vincularnos. Es parte de nuestra biología. Desde que nacemos, necesitamos la cercanía de otros para sobrevivir y desarrollarnos. No es solo una necesidad emocional, es fisiológica. Nuestros sistemas nerviosos están en constante búsqueda de regulación, y lo hacen a través de las relaciones. Así como los bebés buscan a su madre para sentir seguridad, nosotros también necesitamos de la conexión para sentirnos en equilibrio. Cuando en la infancia no hemos experimentado una corregulación a...