La adicción
Las adicciones pueden considerarse como defensas naturales contra el sufrimiento que uno no puede soportar de otra manera. Son respuestas a las heridas sufridas en la infancia y a las tensiones experimentadas en la vida adulta. La pregunta clave para entender cualquier adicción es: ¿Qué beneficio obtiene la persona de su hábito? ¿Qué logra que no pueda obtener de otra manera? La búsqueda de adicciones es, en última instancia, un intento de olvidarse de sí mismo.
Por lo que, en lugar de preguntarnos "¿por qué alguien es adicto?", deberíamos preguntar "¿por qué alguien está experimentando tanto dolor?" El dolor es la cuestión central. Las experiencias traumáticas en la infancia y la adversidad temprana tienen un impacto significativo en la susceptibilidad a las adicciones, y este efecto no se limita a los abusos físicos o sexuales.
La adicción es un proceso complejo que involucra factores psicológicos, emocionales, fisiológicos, neurobiológicos, sociales y espirituales. Se manifiesta en cualquier comportamiento en el que una persona encuentre alivio o placer temporal, a pesar de las consecuencias negativas a largo plazo, y no pueda dejar de hacerlo.
La sensibilidad individual influye en cómo se reacciona al entorno y al estrés. Las personas sensibles pueden sentir más profundamente y ser más propensas a sufrir el estrés, lo que puede llevar a la adicción. Sin embargo, también tienen el potencial de ser más conscientes, perspicaces, creativas y empáticas.
La genética influye en la sensibilidad al entorno, pero el entorno también juega un papel fundamental. Las experiencias de infancia, particularmente el trauma temprano, pueden afectar la neurobiología de la adicción y la enfermedad mental. El ambiente propicio puede compensar las predisposiciones genéticas.
Por ejemplo, las personas que experimentan angustia social e inseguridades especialmente intensas serán especialmente vulnerables al abuso de opiáceos, de ahí se predice que la adicción a los opiáceos es particularmente frecuente entre los marginados sociales.
Existe también, la adicción a la fama o de brindar servicio a otros, cuando todo el mundo te presta atención, sigues persiguiendo esa sensación de ser querido, adorado y observado. Así se intenta alcanzar la felicidad infantil que no se tuvo o se tuvo muy poco en la infancia. Existe también la adicción al amor, al sexo, los adictos al trabajo, al azúcar, los ludópatas, compradores y comedores compulsivos, todos aquellos que persiguen desesperadamente el siguiente subidón emocionante o bajón calmante. Salvo que no es realmente el amor lo que engancha, si no los intentos desesperados de afrontar su ausencia a toda costa.
Es aleccionador, pero más vale asumirlo.
Deberíamos preguntarnos si hay alguna razón para sentirse angustiado y qué está ocurriendo en la vida de la persona. En lugar de asumir que los trastornos son causados por la genética, debemos abordar las raíces más profundas.
La depresión
La depresión se considera un mecanismo de cierre fisiológico que ayuda a proteger al individuo de experiencias emocionales abrumadoras. En lugar de una patología heredada, la depresión aparece como un mecanismo de afrontamiento para aliviar el dolor y la ira y para inhibir comportamientos peligrosos.
La desconexión crónica y reflexiva puede ser una respuesta a las circunstancias de estrés cuando no se puede cambiar la situación, esto puede llevar a la autolesión, un comportamiento que puede proporcionar alivio a corto plazo a personas heridas, pero indica un crecimiento en el estrés y el trauma en la sociedad.
En lugar de ver los problemas de comportamiento y las enfermedades mentales como patologías, deberíamos considerarlos como manifestaciones de heridas no atendidas. Estos problemas derivan de las heridas y las presiones en la cultura y en el mundo en general, más que de la genética o el cerebro.
Reflexión
El mundo se encuentra en un estado de transformación, y la salud mental es un reflejo de este cambio. En lugar de sólo buscar soluciones químicas, debemos centrarnos en crear entornos más saludables y apoyar a las personas para que sanen a través de la conexión y la comprensión de su pasado.
Pregunta de reflexión:
"¿Qué dolor emocional, trauma o conflicto interno estás tratando de evitar o mitigar a través de adicciones cómo: relaciones tóxicas, exceso de redes sociales, televisión, comida chatarra, compras compulsivas, sustancias psicoactivas, alcohol, etc. ?
Este texto esta inspirado por el libro de Gabor Maté, el mito de la normalidad, trauma, enfermedad y sanación en una cultura tóxica (2023).
Imagen de freepik

Comentarios
Publicar un comentario