Ir al contenido principal

Comprendiendo el Trauma, sus respuestas y el Papel del Cuerpo en la Sanación


El trauma es una experiencia profundamente física, emocional y mental que afecta cómo percibimos el mundo y reaccionamos ante él. Puede surgir no solo de eventos que son inesperados e intensos, sino también de la ausencia de lo que era necesario para el desarrollo emocional y psicológico saludable. Comprender cómo las respuestas automáticas al trauma se manifiestan en el cuerpo, cómo la mente interpreta estas señales y qué pasos podemos tomar para comenzar a sanar es fundamental.

El trauma como experiencia corporal: del cuerpo a la mente

Según la neurociencia moderna, las respuestas al trauma comienzan en el cuerpo, no en la mente. Esto contradice la idea clásica de "pienso, luego existo" y la reemplaza con un enfoque bottom-up (del cuerpo al cerebro): "siento, luego pienso".

La neurocepción y el sistema nervioso

 La neurocepción, concepto de la Teoría Polivagal de Stephen Porges, describe cómo el cuerpo detecta de forma inconsciente si estamos en peligro o a salvo. Esta evaluación ocurre en la amígdala, la parte del cerebro que procesa el peligro antes de que podamos racionalizarlo. Esto explica por qué podemos sentir miedo o enojo antes de saber por qué. 

  • En un estado de trauma, la amígdala puede volverse hiperactiva, interpretando estímulos neutros como amenazas, lo que mantiene al cuerpo atrapado en un modo de supervivencia.

¿Cómo sucede la respuesta en modo supervivencia? 

  1. La señal de peligro llega a la amígdala:
    Este pequeño núcleo en el cerebro actúa como un detector de amenazas y reacciona en milisegundos.
  2. Activación del sistema nervioso simpático:
    La amígdala activa el hipotálamo, que ordena a las glándulas suprarrenales liberar adrenalina y cortisol. Esto aumenta el ritmo cardíaco, eleva la presión arterial y prepara los músculos para responder ante la posible amenaza.
  3. Los pensamientos negativos aparecen:
    En modo supervivencia, la mente genera escenarios de riesgo (reales o imaginarios) como una estrategia para protegerte
  4. El cerebro racional entra en juego tarde:
    Solo después de que el cuerpo ha reaccionado, el neocórtex (responsable del pensamiento lógico) analiza la situación y trata de dar sentido a lo que ocurrió.

Ejemplo:  Antes de una reunión importante

    1. Primero reacciona el cuerpo:
      Sientes un nudo en el estómago, las manos sudan, y la respiración se acelera. Esto sucede porque el cuerpo detecta un posible "peligro" social, como no ser aceptado o cometer un error.
    2. La amígdala alerta al sistema nervioso:
      La amígdala envía señales al hipotálamo, que activa el sistema simpático para prepararte para luchar o huir, incluso si no hay un peligro físico.
    3. Pensamientos asociados:
      "¿Y si me equivoco? ¿Y si no les gusta mi presentación?". Estos pensamientos surgen porque la mente está buscando anticipar posibles riesgos para ponerte a salvo.
    4. Por qué sucede esto:
      Tu cerebro se enfoca en escenarios negativos porque está diseñado evolutivamente para identificar peligros potenciales. Esto asegura la supervivencia, pero también puede causar ansiedad en situaciones modernas.

 Reconocer estas sensaciones corporales puede ayudar a identificar tus respuestas automáticas antes de que se traduzcan en pensamientos negativos. 

Las cinco respuestas al trauma

El sistema nervioso activa estas respuestas como mecanismos de supervivencia frente a una amenaza:

1. Lucha (Fight): La lucha es una respuesta activa del sistema nervioso ante un peligro percibido. Se caracteriza por un incremento de adrenalina y cortisol, que preparan al cuerpo para enfrentarse a la amenaza.

    • Agresividad sana:
      Cuando estamos en un peligro real, la lucha puede ser una defensa legítima para proteger nuestra integridad física o emocional. Ejemplo: establecer límites claros cuando alguien cruza una línea importante o reaccionar rápidamente para protegerse de una amenaza física inminente.
    • Agresividad  desproporcionada:
      Una persona atrapada en una respuesta de lucha desregulada puede interpretar como amenazas constantes situaciones que no lo son, reaccionando de forma desproporcionada. 

Te sugiero ahondar más sobre el enojo y la respuesta de lucha en el siguiente artículo:

2. Huida (Flight): La huida busca escapar de la amenaza, lo que puede llevar a evitar conflictos o situaciones incómodas.

Ejemplos: Mantenerse excesivamente ocupado, evitar conversaciones difíciles, o "escapar" emocionalmente a través del trabajo excesivo o el scrolleo en redes sociales.

    • De forma desproporcionada: puede manifestarse como ansiedad constante, sensación de pánico en la quietud, o evitación crónica de problemas.

3. Congelamiento (Freeze): Cuando luchar o huir no son opciones, el cuerpo puede quedarse inmóvil, experimentando parálisis o disociación.

Ejemplo: Quedarse en blanco durante una presentación o sentirse incapaz de tomar decisiones pequeñas.

    • De forma desproporcionada: Puede conducir a procrastinación extrema, desconexión emocional, o sensación de inutilidad, siendo a menudo confundido con depresión.

4. Complacencia (Fawn) La complacencia implica priorizar las necesidades de otros para evitar conflictos suprimiendo las propias necesidades.

Ejemplo cotidiano: Decir "sí" para evitar discusiones, ignorar necesidades personales o buscar constantemente aprobación o agradar al otro.

    • En desregulación: Las personas complacientes pueden sacrificar su autonomía en su búsqueda de aprobación y sentirse atrapadas en relaciones abusivas.

 Este patrón, aunque adaptativo en contextos de abuso, puede limitar la capacidad de establecer límites. Trabajar en la autocompasión es esencial para romper este ciclo.

5.  Apaciguamiento:  Es una respuesta defensiva donde la persona intenta reducir o neutralizar una amenaza percibida a través de comportamientos sumisos o de cooperación, buscando desactivar la agresión del otro. Se activa en situaciones donde la persona percibe que no puede luchar, huir o congelarse.

Ejemplos: Adoptar una actitud sumisa frente a una figura autoritaria para evitar represalias.

Diferencias clave entre complacencia y apaciguamiento: La complacencia es un patrón de comportamiento que busca mantener relaciones armoniosas y evitar el rechazo social especialmente en relaciones significativas, mientras que el apaciguamiento se centra en desactivar una amenaza inmediata para garantizar la supervivencia frente a lo percibido como peligro inminente y específico.

6. Flop: Menos conocida, esta respuesta se manifiesta como una rendición total. Es una reacción de colapso que puede implicar fatiga extrema o desconexión. 

Ejemplo cotidiano: Quedarse en la cama todo el día, evitar interacciones sociales o experimentar sensación de inutilidad.

    • En desregulación: El flop puede llevar a estados de desesperanza crónica, siendo malinterpretado como pereza.

Reconocer esta respuesta es clave para brindar apoyo a quienes se sienten atrapados en un estado de resignación.

Tendencias modernas:

Muchas personas atrapadas en respuestas traumáticas buscan actividades que refuercen estados hiperactivados o disociativos:

  • Estrés funcional: Rutinas intensas o exceso de productividad como una forma de evadir o evitar enfrentar emociones difíciles, relacionadas con la respuesta de huida
  • Adicción al drama: Relaciones intensas que refuercen el ciclo de dopamina y adrenalina (lucha).
  • Escapes extremos: Desde un estado hiperactivado del sistema nervioso, actividades intensas como sesiones terapéuticas catárticas o actividades extremas como sumergirse en hielo sin base a un proceso terapéutico o consumir sustancias alteradoras de consciencia que nos pueden llevar a un pico de sentirnos “bien” pero este “subidón químico” no es sostenible en el tiempo (pasado los días sentirás el bajón).
  • Redes sociales y validación externa: Búsqueda compulsiva de distracción, aprobación y likes.

RECUERDA TODAS ESTAS RESPUESTAS SON MECANISMOS DE DEFENSA PORQUE EN EL FONDO TU SISTEMA BUSCA PROTEGERTE, SON INSTINTIVOS Y AUTOMÁTICOS, Y PARA ABORDAR ESTAS RESPUESTAS QUE ESTÁN INSTALADAS EN TU CUERPO, SE NECESITA UN ABORDAJE MULTIDISCIPLINARIO, TOMA TIEMPO, PERO SE PUEDE.

Sanar el trauma: Un enfoque integrado

Sanar implica abordar el trauma desde múltiples perspectivas:

  1. Titulación y renegociación: Según Peter Levine, trabajar el trauma requiere sentirlo de manera gradual, evitando una revivencia abrumadora. La titulación ayuda a metabolizar el trauma de manera segura.
  2. Testigos empáticos: La presencia de alguien que valide la experiencia emocional es clave para la sanación relacional.
  3. Prácticas somáticas: Yoga, respiración consciente y movimiento suave ayudan a reconectar con el cuerpo y restaurar el sistema nervioso.
  4. Espacios terapéuticos seguros: Buscar profesionales informados en trauma asegura un abordaje ético y personalizado.
  5. Prácticas de autocompasión: Valida lo que sientes y busca herramientas que te ayuden a cambiar tu narrativa mental por un lenguaje más amable y compasivo contigo.

El trauma no necesita ser un proceso doloroso. Nuestro cuerpo guarda las memorias de lo vivido y a menudo nos mantiene en alerta, incluso cuando no hay peligro real. Sanar implica reeducar al sistema nervioso, permitiéndole encontrar seguridad y calma. Esto no ocurre de un día para otro, pero la exposición constante a experiencias suaves, placenteras y sostenibles puede crear nuevas conexiones neuronales que orienten nuestra mente y cuerpo hacia el bienestar. Más que intensidad o catarsis, la sanación reside en lo simple, lo ligero, lo agradable y lo que podemos sostener en el tiempo. 

 Con prácticas adecuadas, apoyo profesional y autocompasión, es posible romper los ciclos de desregulación y encontrar calma en la reconexión con el cuerpo, la mente y las relaciones. No estás sola en este camino; cada paso cuenta hacia la sanación.

Referencias:

  • Walker, Pete. De Sobrevivir a Prosperar.
  • Centre of Excellence: "Understanding Trauma Responses".
  • PTSD UK: "Fight, Flight, Freeze, Fawn, and Flop".
  • Peter Levine: Waking the Tiger: Healing Trauma.

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

"La Indagación compasiva"

Com passionate Inquiry® (conoc ida en español como Indagación Compasiva) es un enfoque psicoterapéutico desarrollado por el Dr. Gabor Maté que revela lo que hay deb ajo de la a pariencia que presentamos al mun do.   La "indagación compasiva" implica explorar abierta y humildemente para conocernos a nosotros mismos, en combinación de dos elementos esenciales: la indagación y la compasión.  La indagación es una búsqueda sin prejuicios y con una mente abierta para comprender quiénes somos, cómo pensamos y por qué actuamos de ciertas maneras. No se trata de conocer hechos sobre nosotros, sino de comprendernos a un nivel más profundo.  La compasión desempeña un papel crucial en este proceso. Ser compasivo con uno mismo implica mostrar apertura, paciencia y generosidad hacia uno mismo, similar a cómo lo haríamos con un amigo que atraviesa dificultades. A menudo, es más desafiante mostrar esta compasión hacia nosotros mismos.  La compasión no nos pide que seamos difere...

Respuestas automáticas de Apaciguamiento: Identifica si te Sucede

La respuesta de apaciguamiento o apaciguamiento (appeasement) es una reacción automática del sistema nervioso diseñada para desactivar conflictos o amenazas al adoptar comportamientos sumisos o conciliadores. Es una variante de la respuesta de complacencia ( fawn ) que ocurre en situaciones donde la persona percibe que no puede luchar, huir o congelarse, y elige reducir la amenaza percibida a través de la cooperación o el apaciguamiento. Cómo ocurre la respuesta de apaciguamiento Percepción de amenaza: La amígdala detecta un peligro o un conflicto y el sistema nervioso activa un mecanismo para minimizar el riesgo. En este caso, en lugar de luchar, escapar o paralizarse, la persona intenta "agradar" o "pacificar" al posible agresor. Liberación de hormonas: Se producen cambios fisiológicos que favorecen comportamientos de sumisión o amabilidad exagerada para calmar la situación. Acciones específicas: Acceso a disculparse repetidamente, incluso cuando no es necesario...

No fue falta de amor propio, fue tu sistema nervioso

 Muchas veces escucho a amigas, compañeras y diferentes mujeres decir frases como: "Me metí en esa relación porque no me amaba", "No me valoraba", "Tenía dependencia emocional". Son frases que suenan a una conclusión lógica, pero que en el fondo llevan una carga de juicio sutil hacia uno mismo. Como si el haber estado en una relación difícil fuera una prueba de falta de amor propio, cuando en realidad la historia es mucho más profunda. Los seres humanos estamos diseñados para vincularnos. Es parte de nuestra biología. Desde que nacemos, necesitamos la cercanía de otros para sobrevivir y desarrollarnos. No es solo una necesidad emocional, es fisiológica. Nuestros sistemas nerviosos están en constante búsqueda de regulación, y lo hacen a través de las relaciones. Así como los bebés buscan a su madre para sentir seguridad, nosotros también necesitamos de la conexión para sentirnos en equilibrio. Cuando en la infancia no hemos experimentado una corregulación a...